01.12.2018   |   Alemania

Casas prefabricadas

La empresa Elk Fertighaus GmbH invierte en dos instalaciones de ensamblaje y una instalación compacta para la fabricación de elementos especiales.

“Con la instalación compacta hemos modernizado nuestra fabricación de piezas constructivas especiales, que era muy costosa y nos llevaba mucho tiempo.“

Afirma el jefe de producción Markus Schandl

Es un Artículo de bauen mit Holz, 12/2018. Aquí puede leer el artículo completo.

Desde que el grupo Gampen Industrial Holding la adquiriera en 2016, la empresa austríaca Elk Fertighaus GmbH está siendo objeto de una profunda reforma. Esta reestructuración contempla, entre otras cosas, una modernización completa de toda la producción de casas prefabricadas. Esta última empezó con una inversión en dos instalaciones de ensamblaje y una instalación compacta que se emplea sobre todo para la fabricación de elementos especiales.
Mientras que la mayoría de las empresas alemanas de casas de madera está totalmente ocupada durante muchos meses con encargos para su propio país, muchos de sus competidores de países europeos vecinos están pensando en crecer mediante la exportación. Esto se debe, por un lado, a que sus mercados están empezando a desarrollarse, como es el caso de Hungría o Estonia. Por otro, las perspectivas de lanzarse a mercados extranjeros también pueden verse impulsadas en un país con un porcentaje tradicionalmente elevado de construcción en madera porque su mercado interior no ofrece el potencial de crecimiento deseado, debido a un crecimiento moderado, a la situación de la competencia o al claro reparto de la participación en el mercado. Esta es la situación en la que se encuentra la empresa Elk Fertighaus GmbH en Austria. Aunque en este país la economía y, en particular, el sector de la construcción volvieron a tomar impulso con fuerza en 2018, el Instituto Austriaco de Investigación Económica prevé un debilitamiento en las tasas de crecimiento del sector de la construcción de viviendas. Desde hace años, la construcción de viviendas unifamiliares está estancada. Sin embrago, la empresa Elk contempla un extraordinario potencial en Alemania. En este contexto, no es de extrañar que se planteen la posibilidad de cruzar la frontera para crecer.
En Austria, este fabricante de casas prefabricadas, con una producción de 850 viviendas unifamiliares, mantiene la posición de líder indiscutible del mercado, satisfaciendo mediante sus tres marcas, Elk, Hanlo y Zenker, los deseos de diferentes grupos objetivo de casas prefabricadas. Más allá de sus aspiraciones de crecimiento, el principal objetivo de la empresa por ahora consiste en mantener su posición durante los próximos años.
Les gustaría ampliar las áreas de negocio de su filial Elk Bau, que como promotora comercializa viviendas uni y plurifamiliares con el terreno incluido. En este segmento, la empresa construye edificios de hasta tres pisos, entre los que se cuentan hoteles y moteles. En Gran Bretaña, Elk llegó a construir edificios de hasta ocho plantas antes de que tuviera que volver a centrarse en Austria a consecuencia de la crisis financiera.

Se esperan grandes cambios

Como consecuencia de la reorientación de la empresa, se producirán cambios profundos en sus dos plantas. “En primer lugar, vamos a unificar la capacidad de producción de nuestras plantas. Por tanto, a partir de enero de 2019, la totalidad de nuestra producción de viviendas se concentra en Austria“, explica el ingeniero Markus Schandl, jefe de producción en la planta de la ciudad austríaca de Schrems. En la segunda planta, en la localidad checa de Planá, solo se producen desde el comienzo del año elementos de puertas y ventanas que Elk suministra bajo diferentes marcas a otras empresas de construcción en madera de Alemania y Austria. El 60 % del volumen se vende, mientras que el 40 % restante se emplea en la construcción de sus propias casas. La oferta incluye ventanas de madera, de aluminio y madera, de plástico y de plástico y aluminio, así como una amplia gama de puertas de entrada de casas en alta calidad, que abarca desde los modelos convencionales hasta los modelos de casas pasivas. Una de las razones de la reestructuración era la elevada demanda en este sector. Según Markus Schandl: “Era previsible que superaríamos el límite de nuestra capacidad incluso en la producción de tres capas, que en los últimos años experimentó un crecimiento anual del 15 al 20 %, por lo que es muy probable que dentro de poco lo doblemos. Y es que en este sector, además de la calidad y el precio, lo que cuenta sobre todo es el cumplimiento de las entregas“.
Como consecuencia de la reestructuración, se va a aumentar el personal de la planta de Planá, lo que no resulta nada fácil, porque en la región situada al sur de Praga domina prácticamente el pleno empleo en el sector de los trabajadores especializados, y los salarios en la República Checa se van acercando con rapidez a los de sus vecinos de Europa Occidental.

Una instalación para piezas constructivas especiales

Elk también pretende aumentar el número de empleados de Schrems. En estos momentos trabajan en esta planta aproximadamente 780 empleados, que en 2019 podrán aumentar hasta unos 850. La capacidad de producción de la planta austríaca de casas de madera debería aumentar a 1500 unidades por año. “Por supuesto, no vamos a hacerlo de golpe, sino que poco a poco vamos a ir dando pequeños pasos que vayan afianzando nuestro futuro“, explica Markus Schandl.
Uno de esos pequeños pasos es la inversión en nueva tecnología de fabricación automatizada: en una primera fase en dos instalaciones de ensamblaje BEAMTEQ y una instalación compacta con mesa de inclinación, todas ellas suministradas desde la fábrica de WEINMANN Holzbausystemtechnik en Lonsingen. La instalación compacta y flexible, compuesta por una mesa giratoria y un puente multifunción WALLTEQ M-340, no solo es adecuada como solución universal para pequeñas empresas de construcción en madera, sino también como instalación de producción de piezas constructivas especiales para grandes empresas como Elk.
Con la tercera mesa, los elementos se colocan verticalmente y transportan a la vía de pared. Allí se realizan los trabajos de acabado, como el montaje de ventanas y la aplicación del enlucido, antes de clasificarlos en un almacén de pared con la ayuda de un carro distribuidor.
La nueva adquisición tiene mucho sentido, puesto que viene a modernizar una zona de trabajo deficiente. Además, hasta ahora las otras instalaciones de producción no ha supuesto ni un solo quebradero de cabeza a los austríacos: “Con la instalación compacta hemos modernizado nuestra fabricación de piezas constructivas especiales, que era muy costosa y nos llevaba mucho tiempo“, afirma Markus Schandl. “Aquí teníamos un enorme potencial de ahorro“. Y es que ahora las paredes de fachada, las piezas constructivas para buhardillas o los elementos de pared inclinados se fabrican de forma automatizada. Antes eran la pesadilla que les arruinaba los tiempos de ciclo y estaban excluidos de la fabricación de elementos estándar, puesto que tenían que fabricarlos de forma completamente manual.

Cáñamo como aislante alternativo

Además, la instalación compacta encaja a la perfección en las perspectivas de desarrollo de la empresa. Por ejemplo, porque con ella son capaces de fabricar elementos de hasta 305 cm de altura e incluso de 405 cm. Sin embargo, 305 cm son suficientes para que Elk pueda satisfacer a los propietarios más exigentes que desean habitaciones con techos altos. Un plus adicional para un grupo objetivo que también se encuentra en el punto de mira en Alemania. La flexibilidad de la instalación también tiene otras dos ventajas: “Por un lado, con los grupos flexibles podemos mecanizar también paredes con cáñamo, que usamos desde hace unos años en nuestra marca Zenker como material insonorizante y de aislamiento térmico“.
Para ello, los austríacos pueden disponer de una amplia gama de herramientas gracias al cambiador de herramientas. Pueden elegir la más adecuada para cada material y cambiarla sin tiempos de preparación. Además, el WALLTEQ M-340 se puede equipar con grupos serradores con una profundidad de corte de hasta 200 mm. En Schrems también se está empleando un grupo serrador con una profundidad de corte de 80 mm. En Elk esperan que el aislamiento de cáñamo les permita adaptarse a “los requisitos de Alemania, que cambian muy rápidamente, y donde sigue habiendo un acalorado debate sobre el poliestireno. El cáñamo, un material aislante más ecológico, sostenible y reciclable, puede representar una alternativa atractiva que nos podría abrir las puertas al mercado alemán de la construcción de casas de madera“. Además, la instalación compacta, que por supuesto también mecaniza elementos normales, puede suponer una valiosa reserva para la fabricación de elementos cuando se den picos de producción.

La fabricación principal ya está en el punto de mira

La empresa de Schrems ha invertido en la tecnología de WEINMANN “porque, para empezar, no queríamos correr ningún riesgo“. La puesta en servicio de la nueva tecnología se realizó sin el menor problema, opina también el jefe de producción. Incluso durante el funcionamiento continuo, la instalación compacta y las dos instalaciones de ensamblaje BEAMTEQ se comportan a la perfección. Es por eso que WEINMANN volverá a colaborar con ellos cuando dentro de poco en Schrems se ocupen de forma intensiva de la fabricación principal. En este proceso, probablemente abandonarán los métodos convencionales: “La introducción de robots industriales en la producción de casas prefabricadas ha indicado el camino de cómo podría evolucionar la construcción prefabricada. A largo plazo, el sector probablemente evolucionará hacia una combinación entre tecnología robótica, personas y máquinas, aunque la construcción prefabricada todavía lleve un poco de retraso en este aspecto. Este cambio seguramente necesitará unos cuantos años: en 30 años, no solo conduciremos nuestros coches de forma diferente, sino que también produciremos casas prefabricadas de modo diferente a como lo hacemos hoy. Hasta entonces, las nuevas tecnologías se volverán cada vez más estables, más potentes y, por tanto, también más atractivas. Nos darán la oportunidad de plantar cara a la competencia barata del extranjero y, a pesar de la falta de mano de obra especializada, generar valor añadido allí donde se vendan los productos. Lo mismo ocurrirá en la República Checa, donde ya acusan la ausencia de mano de obra“. ¿Se convertirá la República Checa también en un mercado interesante, a medida que aumente el nivel de vida junto con los salarios? “Ya lo veremos, al fin y al cabo las tasas de crecimiento de la construcción en madera duplican allí a las de Austria o Alemania. Hasta ahora, con nuestra filosofía solo éramos competitivos en la República Checa de forma limitada. A día de hoy, en este mercado hay que entrar con un producto barato, lo que no es compatible con nuestras exigencias de calidad“.

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